Psiconutrición: ¿comes lo que piensas? O ¿piensas lo que comes?

Psiconutrición: ¿comes lo que piensas? O ¿piensas lo que comes?

¿Qué es?

 

La Psiconutrición consiste en el trabajo conjunto entre dos disciplinas (Psicología y Nutrición), teniendo en cuenta las variables psicológicas, emocionales y conductuales asociadas al hecho de alimentarnos. Se trata, por tanto, de una manera de trabajar global que pretende mejorar la calidad de vida desde un punto de vista multidisciplinar.

 

Hambre Real vs Hambre Emocional

 

La premisa fisiológica fundamental y primaria requiere nutrir nuestro organismo para su funcionamiento correcto y, más todavía, para sobrevivir. A partir de la falta de dichos nutrientes surge la respuesta biológica de hambre. Este tipo se trata del Hambre Real o, dicho de otra manera, de la necesidad vital de alimentarnos.

 

Existe otra manera de alimentarnos, ésta en cambio no tiene que ver con la respuesta a una necesidad biológica, sino con la apetencia o la necesidad de buscar placer a través de la comida. En algunos casos, se relaciona incluso con el aburrimiento o la ansiedad, que nos llevan a consumir cualquier alimento para satisfacernos. Cuando hablamos de estos factores, nos referimos al Hambre Emocional. Que, aunque no sea fundamental para sobrevivir, en algunos casos causa en nuestro comportamiento la misma necesidad de satisfacerla.

 

Prevención

 

Ya hemos dicho que el motivo principal de la Psiconutrición es tener en cuenta todas las variables psicológicas asociadas a la alimentación. Pero si el campo de trabajo es meramente descriptivo, apenas tiene valor para nuestro día a día. Por ello, vamos a exponer una serie de implicaciones prácticas que pueden estar al alcance de cualquier persona, y algunas herramientas para tratar de detectar indicios que puedan alterar nuestra vida diaria. En cualquier caso, son solamente pautas, si se trata de algún caso puntual, siempre se debe acudir a sesión con personal debidamente cualificado.

Además de todos los aspectos positivos que conlleva la Psiconutrición (establecer objetivos a medio-largo plazo, ayudar a conocer mejor nuestro propio cuerpo, mejorar nuestra autoestima o, sencillamente, generar hábitos saludables, entre muchos otros), la Psiconutrición resulta un factor clave a la hora de prevenir ciertas patologías o hábitos alimenticios inadecuados.

Uno de los principales problemas a nivel mundial actualmente es la Obesidad, pero más peligrosas todavía son las consecuencias que puede conllevar (diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc). En este aspecto, podemos hacer especial hincapié desde este punto de vista, puesto que una manera de tratar de prevenir todos los desencadenantes que genera la Obesidad consiste en gestionar las emociones y las actitudes hacia la comida de una manera adecuada, ayudando a modificar hábitos y/o conductas alimentarias que no nos reportan ningún beneficio.

Por ejemplo, hay alguien de nuestro entorno que toma muchos refrescos diariamente, si nuestra actitud hacia esa persona siempre es de reproche o de enfado, probablemente vamos a generar un sentimiento de culpa por su conducta, pero no vamos a conseguir que ese comportamiento disminuya. Por el contrario, si enfocamos nuestra energía en proporcionarle información sobre alternativas a tomar tantos refrescos y valoramos su esfuerzo por mejorar dicha conducta, es más probable que consigamos que esta ayuda resulte efectiva.

 

Pautas

 

Existen multitud de maneras de favorecer nuestra calidad de vida desde el punto de vista de la Psiconutrición, así que vamos a intentar sintetizar unas breves pautas que podamos aplicar a nuestro día a día:

 

  • Conocer nuestro cuerpo: es fundamental aprender a distinguir la sensación de hambre (Hambre Real: necesidad de nutrirnos), con las ganas de comer (Hambre Emocional: por aburrimiento, por placer, por eventos sociales, etc.). Es importante trabajar a la hora de detectar estas señales y saber interpretarlas de manera correcta, de lo contrario, nuestro cerebro puede jugarnos una mala pasada.

 

  • Horario de comidas: en función de nuestro horario habitual (estudio, trabajo, ocio, turnos, etc.), es importante planificar nuestros momentos para comer de manera regular y estable. Una buena estrategia es hacer la planificación semanal, así podemos hacer la compra con antelación y decidir qué vamos a comer cada día, optimizando el tiempo.

 

  • Comer sentados: puede parecer una obviedad o, simplemente, una costumbre social. Pero resulta de gran importancia a la hora de comer, ya que no es lo mismo tener ya la comida preparada y servida, donde el hecho de sentarnos supone el momento de empezar (y también el de terminar) de comer, que estar de pie sin un patrón claro, ya que podemos ir “picando” de varios lugares distintos siendo así más propensos a comer más de lo que necesitamos.

 

  • Evitar estímulos: comer mientras vemos la TV o manejamos el teléfono móvil es una costumbre habitual, pero muy peligrosa. Contribuye a que comamos más cantidad de la necesaria sin darnos cuenta, puesto que no nos estamos centrando en disfrutar de la comida, y ésta pasa a un segundo plano para nuestra mente. Además, la publicidad sobre alimentos puede afectar de manera directa a nuestra conducta, condicionando la apetencia hacia un alimento u otro sin que apenas procesemos dicha información.

 

 

Por todo ello, consideramos fundamental el papel de prevención desde el punto de vista de la Psiconutrición, ya no solamente para la conducta de alimentarnos, sino también en relación a todos los aspectos de nuestra vida. Siendo capaces de detectar a tiempo cualquier señal, podremos establecer el protocolo de actuación para tratar de resolverlo cuanto antes y que no llegue a haber ninguna de las consecuencias negativas que ya conocemos.

Desde el punto de vista multidisciplinar que pretendemos transmitir, es posible extrapolar todas las pautas anteriores para que nos hagan disfrutar de la alimentación en sentido general, desde la planificación de la compra, pasando por la preparación de los alimentos, hasta llegar al momento de comer.

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